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Comienza a operar en la provincia de Mendoza, el Banco del Vino. Detalles

Industria Vitivinicola Redacción DiarioPyme Redacción DiarioPyme
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A dos meses de sancionarse, el Gobierno provincial reglamentó la ley 9245 que crea el Banco de Vinos, la nueva figura financiera a la que apuesta para mantener un equilibrio de stocks y los precios. Sólo restan detalles para que empiece a funcionar, con participación de la industria en las decisiones y un capital inicial, bajo la forma de fideicomiso, de $110 millones, que se prevé más que duplicar para el año 2021.

Su director ejecutivo es Alfredo Aciar, actual jefe de Gabinete del ministerio de Economía, y cuenta con un Consejo integrado por 7 miembros designados por las distintas cámaras de la industria vivitivinícola, que esperan la firma del ministro de Economía, Enrique Vaquié, para asumir en carácter "ad honorem". Esa estructura debe decidir, trimestralmente, la tasa (comparable a la de un plazo fijo) que como estímulo se pagará a productores-elaboradores que opten por no vender sus volúmenes.

El reglamento es claro. El Banco apunta "promover o incentivar económicamente el autobloqueo por parte de productores elaboradores por cuenta de terceros" y también a la oferta de vinos de traslado, es decir, el que transan las bodegas entre sí y resulta determinante en los valores de mercado y la rentabilidad de la cadena. Quedan excluídos los llamados "vinos de guarda". 

De hecho, según el decreto que lleva al firma del gobernador Rodolfo Suarez, la meta es "mantener el nivel de stock de vino disponible apto para el consumo en un volumen suficiente para satisfacer la demanda interna y externa durante un plazo de entre 4 y 5 meses de comercialización, medido según el mecanismo establecido en el Artículo 1° del Decreto 385/2019".

"Es una entidad pensada al estilo del Banco Central, solo que en vez del dólar regula el stock vínico, y está dispuesto a perder con ese fin. Mientras estén equilibrados el pasivo y el activo no habrá problemas. Pero además, la renta financiera que el sector beneficiario reciba, y hoy no tiene por el vino inmovilizado, seguramente el Estado lo recupere con una mayor recaudación impositiva en el tiempo si la intervención es efectiva", aseguró Aciar acerca de la premisa del Banco a Sitio Andino. 

 

Cómo operará

La Provincia cuenta con un fideicomiso de $110 millones a administrar por Mendoza Fiduciaria S.A, monto que, por ley 8490 del 2012, está obligado a transferir anualmente el Fondo de la Transformación, y que se reforzará con el producido de la venta de vino en poder de la Provincia. Además, según el artículo 4 del contrato, que refiere al patrimonio fideicomitido, el Tesoro se compromete a capitalizarlo con otros $150 millones durante el año 2021.

Se hizo mediante una addenda, la decimotercera, al contrato del Fideicomiso de Administración y Asistencia Financiera Vitivinícola, creado en 2009 y por el cual los distintos Gobiernos provinciales financiaron cosecha y acarreo, además de apalancar operativos de compra y otros de sostén del precio de uva y vino desde entonces. Por administrarlo, Mendoza Fiduciaria percibirá un 3% del total.

Está previsto que el Consejo se reúna la semana próxima, a fin de poner en marcha el Programa Trimestral de Control de Stocks Vínicos, con decisiones por votación y mayoría simple. El mecanismo implica consensuar la licitación de volúmenes a cambio del pago de una tasa (en principio Badlar, de referencia para préstamos) en torno al 27% anual: sería la "zanahoria" para el oferente del mercado de traslado que, si está dispuesto a retener su vino cobrará a cambio casi 15% (un 2,2% mensual aproximadamente) hasta la fecha de liberación del vino elaborado en 2021.

 A la espera del puntapié inicial, Bodegas de Argentina, que si bien concentra a muchas firmas fraccionadoras también tiene participación en el eslabón trasladista, propuso como representante a Carlos Crotta, un referente del sector. Desde la entidad, históricamente reticente a las políticas intervencionistas, rescatan la misión del Banco en este contexto.

Para Juan Carlos Pina, gerente de BA, "está la voluntad de participar y para eso se eligió aun referente del mercado de traslado, que es propietario de bodega y director de la entidad. Teóricamente el acuerdo con San Juan apuntaba a lograr los equilibrios, pero cada tanto hay operativos de compra porque no se alcanza el objetivo. Lógicamente lo deseable es que toda la cadena funcione armónicamente, y terminar con eso de que si a la bodega le va bien es a costa del productor".

50 millones de razones para autobloquear

Cualquiera sea la decisión para lo que resta del año, el Banco deberá contar con las estadísticas del INV acerca de los stocks proyectados al 1 de junio de 2021, lo que implica datos de comercialización, para determinar si habrá o no excedentes a esa fecha por fuera de los 4 o 5 meses que toma como parámetro la flamante entidad.

Lo cierto es que, según las estimaciones oficiales, aunque las existencias vínicas de acuerdo al Instituto bajaron cerca del 15% entre agosto y setiembre, actualmente "sobran" unos  50 millones de litros de tinto genérico o "sin mención varietal". En tal sentido, los objetivos del Banco excluyen a los vinos de guarda (los que pueden comercializarse 6 meses después de la fecha de liberación) y tampoco contemplan la compra de volúmenes.

Pero existen otras alternativas. Si el sobreestock de vino disponible apto para el consumo supera el equivalente a 7 meses de comercialización, los recursos del Banco de Vinos podrán aplicarse a apoyar la exportación y/o la destilación de los volúmenes autobloqueados.  


Por el momento, cada propuesta del director ejecutivo del Banco deberá ser discutida y refrendada por los delegados de las cámaras, entre titulares y sus respectivos 7 suplentes (con voz, pero sin voto). A futuro, aunque todavía es prematuro, Aciar no descarta incluso sumar aportes de actores privados como fiduciantes, para darle mucho más "poder de fuego" a la estructura financiera.


Lo cierto es que, ante la perspectiva de una cosecha 2021 pueda colaborar con el equilibro buscado, lejos parece estar el 2016, cuando se estimaba que, con los precios por el suelo, había entre 200 y 400 millones de litros sin mercado. Esa vendimia dejó luego algo más de 10 millones de quintales, lo que provocó que el mercado reabsorbiera ese excedente, con un recorte de stocks que pasaron de 7,8 meses a 2,9 meses; así, volvieron a tonificarse los precios, en un contexto que al año siguiente se revertiría con el fenómeno de la importación de vino desde Chile.

Fuente: SitioAndino.com.ar

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